"Mi padre es filósofo. De niño, los únicos adultos que conocí eran filósofos. Fue una educación extraña. Escuché muchos disparates de gente inteligente y fui testigo de neurosis bastante elaboradas. Al cabo de los años ese idiotismo de la razón me pareció cómico. La capacidad de argumumetar con perfecta lógica rumbo al delirio es algo fascinante."
— Juan Villoro